jenaro carrero (1874-1902)
Aunque su trayectoria artística fue breve, Jenaro Carrero dejó una huella notable en la pintura gallega de finales del siglo XIX. Nacido en Noia en 1874, mostró desde muy joven una especial facilidad para el dibujo, formándose en la Escuela de la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Santiago de Compostela, donde coincidiría con artistas como Ovidio Murguía, con quien mantendría una estrecha amistad. Su talento le permitió continuar sus estudios en Madrid, donde ingresó en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando y entró en contacto con el ambiente artístico de la capital, llegando a trabajar en el taller de Joaquín Sorolla. Su reconocimiento se consolidaría con su participación en las Exposiciones Nacionales de Bellas Artes y con su incorporación como restaurador del Museo del Prado en 1898.
La pintura de Carrero muestra la influencia de la tradición académica, pero también una progresiva apertura hacia los nuevos lenguajes de la pintura de su tiempo. El tratamiento de la luz, la pincelada más suelta y la atención a escenas de carácter cotidiano y social reflejan especialmente la huella de Sorolla, mientras que sus paisajes y retratos muestran una sensibilidad profundamente vinculada a Galicia. Su prematura muerte a causa de la tuberculosis, en Santiago de Compostela en 1902, cuando apenas contaba con veintiocho años, truncó una trayectoria que comenzaba a alcanzar una notable proyección y que lo convertiría, junto a otros artistas de su generación, en una de las figuras más prometedoras de la pintura gallega de fin de siglo.
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