alejandro gonzález pascual (1930-1993)


La pintura de Alejandro González Pascual se caracteriza por una constante búsqueda de la luz, la materia y la intimidad, convirtiéndolo en una de las figuras más singulares de la plástica gallega de la segunda mitad del siglo XX. Nacido en A Coruña en 1930, creció en un ambiente familiar próximo al arte, influido especialmente por la afición de su padre a la acuarela y por los paisajes de Ferrol y Xubia, que despertaron muy pronto su sensibilidad hacia la naturaleza. Se formó en la Escuela de Artes y Oficios de A Coruña y entró posteriormente en contacto con diversos círculos artísticos e intelectuales de la ciudad, colaborando con la revista Atlántida y participando en tertulias vinculadas a la renovación cultural de la posguerra. Su primera exposición, celebrada en la Galería Lino Pérez en 1954, ya mostró su interés por las nuevas tendencias artísticas europeas.

Su trayectoria estuvo marcada por una evolución constante, pasando de unas primeras experiencias próximas al expresionismo y la vanguardia a una pintura cada vez más personal e intimista. El paisaje se convirtió inicialmente en uno de sus principales medios de expresión, especialmente a través de bosques, árboles, troncos y raíces, representados con fondos oscuros y fuertes contrastes de luz. Progresivamente, estos elementos naturales comenzaron a adquirir el carácter de auténticas naturalezas muertas, conduciéndolo hacia el bodegón y los interiores luminosos que protagonizarían sus últimos años. Su pintura, de dibujo preciso y materia sobria, consigue así combinar lirismo, silencio y una particular sensibilidad hacia la luz, creando atmósferas de gran profundidad emocional.

Obras en la galería

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